La controversia que rodeó al calendario escolar rumbo al Mundial 2026 encontró finalmente un desenlace. Después de varios días de críticas, protestas y cuestionamientos desde distintos sectores del país, la Secretaría de Educación Pública decidió mantener intacto el cierre oficial del ciclo escolar 2025-26.
La propuesta impulsada por Mario Delgado había generado preocupación entre padres de familia, docentes y autoridades estatales, principalmente por el impacto que tendría en millones de estudiantes. La discusión escaló rápidamente hasta convertirse en un tema nacional que obligó a replantear la decisión.
¿Por qué la SEP cambió su postura?
La presión social terminó inclinando la balanza. Este lunes 11 de mayo, durante la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria, autoridades educativas de las 32 entidades federativas acordaron por unanimidad respetar el calendario original y mantener el cierre de clases para el próximo 15 de julio.
La propuesta inicial contemplaba terminar el ciclo escolar desde el viernes 5 de junio, argumentando motivos logísticos relacionados con la organización del Mundial 2026, torneo del que México será coanfitrión junto a Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, el rechazo fue creciendo conforme avanzaron los días. Diversas organizaciones civiles, asociaciones de padres de familia y actores políticos cuestionaron la viabilidad de adelantar más de un mes el fin de clases, señalando afectaciones académicas y sociales para millones de alumnos.
La SEP terminó reculando ante un escenario que amenazaba con convertirse en una crisis educativa y política a poco más de un mes del inicio de la Copa del Mundo.
¿Qué problemas provocaba adelantar el fin de clases?
Uno de los principales argumentos de quienes se opusieron a la propuesta fue el impacto directo en el aprendizaje de los estudiantes. Especialistas y padres de familia señalaron que reducir el calendario escolar implicaba aumentar el rezago educativo en distintos niveles.
Además, miles de familias advirtieron sobre el problema logístico que representaba tener a los estudiantes en casa durante semanas adicionales mientras los padres continúan trabajando. Para muchos hogares, reorganizar actividades y cuidados resultaba prácticamente imposible.
La justificación presentada inicialmente por Mario Delgado también generó debate. El titular de la SEP argumentó que la modificación ayudaría tanto a la logística del Mundial como a evitar afectaciones por las altas temperaturas del verano.
Aun así, las críticas apuntaron a que el problema climático no podía resolverse sacrificando semanas completas del calendario académico, especialmente cuando el propio Mundial tendrá actividad limitada en territorio mexicano.
¿Qué tiene que ver el Mundial 2026 con esta decisión?
México albergará únicamente 13 partidos del Mundial 2026 y contará con tres sedes oficiales: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. El torneo arrancará el 11 de junio con el partido inaugural entre la Selección Mexicana y Sudáfrica en el Estadio Azteca.
Ese encuentro sí tendrá un impacto especial en la capital del país, incluso con la posibilidad de decretar asueto el día inaugural. No obstante, gran parte de los partidos programados en territorio mexicano serán en horario nocturno, por lo que no interfieren directamente con las clases matutinas.
Precisamente ese fue uno de los puntos que más molestó a varios estados de la República. Autoridades locales cuestionaron por qué entidades que no serán sede mundialista tendrían que modificar su calendario escolar por un torneo cuya mayor carga operativa recaerá en ciudades específicas.
La decisión final dejó claro que el sistema educativo no sufrirá alteraciones nacionales por el Mundial y que cada entidad mantendrá su planeación académica sin recortes.
Con el calendario confirmado hasta el 15 de julio, ahora el foco volverá a la organización del Mundial 2026, mientras las autoridades educativas intentan cerrar un capítulo que durante varios días generó tensión en todo el país.