Consumir mucho caldo de pollo industrializado puede afectar tu salud de forma importante principalmente por el alto de contenido de sodio que tienen estos productos y la Profeco comparte qué le puede pasar a tu cuerpo si no modificas tu forma de alimentarte.
¿Cuánto sodio se puede consumir al día?
El sodio es necesario en cantidades adecuadas, por el buen funcionamiento del organismo, pero exceder su consumo puede llevarte problemas de hipertensión arterial.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que la ingesta de sodio en adultos debe reducirse debajo de los 2000 mg (5g de sal) al día.
La hipertensión arterial afecta a uno de cada cuatro adultos en México según datos de la Revista del Consumidor publicados en julio de 2021.
¿Por qué Profeco no recomienda los caldos de pollo industrializados?
En el caso de los caldos de pollo industrializados, aquellos que vienen en presentación de cubos o en polvo, representan practicidad en la cocina, pero también aportan mucho sal a tu cuerpo, lo cual hace daño.
La Procuraduría Federal del Consumidor solicita explícitamente que, de estos productos, “No se recomienda su consumo en personas con hipertensión”.
Los caldos de pollo tienen glutamato monosódico, que es un potenciador del sabor que se le agrega a los alimentos procesados, activando terminales en la lengua que hacen que el sabor sea más fuerte.
¿Cómo sustituir el sabor del caldo de pollo?
Profeco insiste que el caldo natural es mejor si lo preparas tú, mediante la cocción e carnes y, según los ingredientes con los que se elabore, podrás aprovechar su valor nutrimental.
Si comes mucho sodio, tu cuerpo tiene que retener más agua para diluirlo y eso aumenta el volumen de la sangre, elevando así la presión arterial. Al inicio puede causar hinchazón o sed intensa, pero a largo plazo, daña vasos sanguíneos, el corazón y los riñones, lo que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
La hipertensión arterial significa que la fuerza de la sangre contra las paredes arteriales es tan alta que el corazón trabaja forzado, lo que daña los órganos con el tiempo.
Al final, el exceso de sodio es uno de los principales factores modificables, por lo que cambiando tu alimentación podrías ayudar a tu cuerpo de forma significativa.