La final de la Copa del Rey ofreció un guion cargado de tensión, giros inesperados y protagonistas definidos por detalles mínimos. En ese escenario, el Atlético de Madrid vivió una montaña rusa emocional que terminó en frustración, pese a haber rozado la gloria en varios tramos del encuentro.
En el centro de todo quedó Julián Álvarez, decisivo cuando su equipo más lo necesitaba, pero también señalado por un desenlace que terminó favoreciendo a la Real Sociedad en una dramática tanda de penales en La Cartuja.
¿Cómo se desarrolló una final tan pareja?
El partido arrancó con una Real Sociedad decidida a imponer condiciones desde el primer minuto. La presión alta y el juego directo surtieron efecto rápidamente cuando Ander Barrenetxea abrió el marcador tras una acción que descolocó por completo a la defensa rojiblanca.
El Atlético reaccionó con intensidad, encontrando en Ademola Lookman a su futbolista más desequilibrante. El empate llegó precisamente gracias a su insistencia, en una jugada que reflejó el carácter competitivo del equipo de Diego Simeone.
Antes del descanso, un penal convertido por Mikel Oyarzabal devolvió la ventaja al conjunto donostiarra, obligando al Atlético a remar nuevamente contracorriente en una final que no daba respiro.
¿Por qué Julián Álvarez pasó de héroe a villano?
Cuando el título parecía inclinarse definitivamente hacia la Real Sociedad, apareció Julián Álvarez. En el minuto 82, el delantero argentino firmó una acción individual de alto nivel para igualar el marcador y devolverle la vida a su equipo.
Su gol no solo forzó la prórroga, sino que cambió por completo la inercia del encuentro. El Atlético se lanzó al frente y generó varias ocasiones para completar la remontada, pero la falta de contundencia mantuvo con vida a su rival.
Ya en la tanda de penales, la historia fue distinta. La definición desde los once pasos terminó castigando al conjunto rojiblanco, y el fallo de uno de sus ejecutores, en un contexto de máxima presión, terminó por inclinar la balanza. La figura que había sostenido al equipo quedó inevitablemente ligada al desenlace.
¿Cómo logró la Real Sociedad quedarse con el título?
El equipo dirigido por Pellegrino Matarazzo mostró personalidad en los momentos más delicados. Supo golpear en los instantes clave del partido y resistir cuando el Atlético dominaba con claridad.
En la prórroga, incluso, estuvo cerca de evitar los penales con oportunidades claras que exigieron a Juan Musso. Sin embargo, el destino del título se resolvió desde los once pasos, donde Unai Marrero emergió como figura.
El guardameta fue determinante para sellar el triunfo por 4-3 en la tanda, asegurando así un título trabajado y celebrado por un equipo que supo competir hasta el último instante.
El Atlético, por su parte, se quedó a las puertas de un trofeo que parecía posible tras la reacción en el tramo final. Para Julián Álvarez, la noche quedará marcada por el contraste: de encender la ilusión a convivir con el sabor más amargo del fútbol.