Desde antes del silbatazo se sentía una tensión en el RCDE Stadium. El RCD Espanyol jugaba con la presión de una temporada que se le escapa entre los dedos, mientras el Real Madrid llegaba con una misión clara: ganar o ver cómo se le iba cualquier esperanza en la lucha por LaLiga.
Vinicius rompe la noche y el Real Madrid cumple
El partido arrancó pesado, con más tensión que fútbol. Durante largos minutos, el balón circuló sin profundidad, como si ambos equipos tuvieran miedo de arriesgar y cometer algún error. El Espanyol intentaba sostenerse desde el orden, mientras el Madrid buscaba encender a sus hombres de ataque pero seguían jugando sin demasiada claridad.
Pero en ese contexto apareció Vinicius Junior, el único capaz de romper el cero. Primero avisó con un disparo al poste, y después sí, encontró el gol con una asistencia de Gonzalo: una combinación rápida, espacio mínimo y definición al primer palo para abrir el marcador.
El golpe fue duro para los locales, que apenas habían hecho sólo una jugada de peligro con un remate aislado antes del descanso. El Madrid, sin necesidad de exhibirse, ya tenía el momento anímico del encuentro.
En la segunda mitad, el partido no cambió demasiado, pero sí el impacto. De nueva cuenta Vinicius apareció, ahora con una acción de mayor calidad: asistencia de lujo de Jude Bellingham y remate colocado a la portería para firmar su doblete y prácticamente sentenciar la historia.
El Espanyol, atrapado entre la necesidad y la falta de ideas, no encontró respuestas. Su racha sin victorias sigue pesando demasiado en un tramo final donde cada punto vale oro.
Lo que deja el partido entre Espanyol y Real Madrid y lo que viene
Para el Real Madrid, la victoria es más un acto de resistencia que de dominio. Suma tres puntos vitales que le permiten seguir aplazando lo inevitable: el título del Barcelona aún no es oficial, pero cada jornada parece acercarlo más.
Pero el contexto no es del todo favorable. Entre lesiones y rotaciones, el equipo sigue lejos de su mejor versión, y el cierre de temporada con el Clásico el próximo fin de semana, será determinante para cerrar una campaña irregular.
Del lado del Espanyol, la preocupación es real. El equipo sigue sin ganar en 2026 y comienza a mirar de reojo la zona baja. Con apenas unos puntos de margen respecto al descenso, cada jornada se convierte en una final anticipada.
La noche en Cornellà dejó una conclusión clara: uno sigue resistiendo; el otro, luchando por no caer. Y en ese contraste, el tramo final de LaLiga promete más tensión que certezas.