El nombre de Esteban Andrada vuelve a estar en el centro de la conversación, pero no por sus actuaciones bajo los tres postes. El exguardameta de Rayados de Monterrey protagonizó una de las escenas más polémicas de la temporada en el futbol español, en un partido que terminó completamente fuera de control.
El encuentro entre Real Zaragoza y Sociedad Deportiva Huesca, que ya de por sí tenía tensión por la situación de ambos equipos en la tabla, derivó en un episodio que cruzó todos los límites competitivos.
¿Qué hizo Esteban Andrada en el partido?
Todo ocurrió en los minutos finales del compromiso, cuando el partido entraba en su recta definitiva. En medio de un ambiente cargado de nerviosismo, una jugada revisada por el VAR desató la frustración de varios jugadores.
Fue entonces cuando Andrada perdió el control. El arquero argentino encaró a los protagonistas de la acción y, en un momento de tensión máxima, terminó propinando un puñetazo en el rostro a Jorge Pulido, futbolista del Huesca.
La agresión no solo derivó en su expulsión inmediata, sino que encendió una reacción en cadena que transformó el cierre del encuentro en una batalla campal sobre el césped de El Alcoraz.
¿Cómo se desató la pelea entre Zaragoza y Huesca?
El detonante inicial fue una acción previa en la que Dani Tasende vio la tarjeta roja por una agresión sin balón sobre Enol Rodríguez. Mientras el árbitro revisaba la jugada, la tensión creció dentro del campo.
En ese contexto, la reacción de Andrada terminó por desbordar la situación. Jugadores de ambos equipos se involucraron en empujones y golpes, incluyendo la intervención de Dani Jiménez, quien también se fue expulsado tras encarar al portero argentino.
El caos obligó a la intervención de las autoridades para separar a los futbolistas, en una escena que dejó una imagen muy alejada de lo deportivo y que será difícil de olvidar en el futbol español reciente.
¿Qué sanción podría recibir el ex portero de Rayados?
Las consecuencias para Andrada podrían ser severas. La agresión directa a un rival y el contexto en el que se produjo apuntan a una sanción ejemplar, incluso considerada como una de las más duras en este tipo de casos.
Diversos reportes señalan que el arquero argentino no volvería a jugar con el Real Zaragoza en lo que resta de la temporada, mientras se define el castigo oficial. La gravedad del incidente coloca su futuro inmediato en una situación incierta.
Más allá de la sanción, el episodio representa un golpe importante en la trayectoria de un jugador que supo consolidarse como figura en el futbol mexicano.
El partido terminó con ambos equipos diezmados —Zaragoza con nueve jugadores y Huesca con diez—, reflejando el nivel de descontrol que se vivió en los minutos finales.