El 27 de mayo de 2025 comenzó oficialmente la era de Gabriel Milito en Chivas. Su llegada despertó ilusión entre la afición rojiblanca por la idea futbolística que prometía implementar, aunque también existían dudas sobre si podría soportar la presión de dirigir a uno de los clubes más exigentes del continente.
Un año después, el balance deja más certezas que cuestionamientos. El técnico argentino logró estabilizar al Guadalajara, devolvió competitividad al equipo y construyó una identidad futbolística que volvió a conectar al club con su gente.
Más allá de los resultados, el principal mérito de Milito fue transformar la manera en la que juega y compite el Rebaño Sagrado.
¿Qué cambió Chivas con Gabriel Milito?
Desde el inicio, Milito apostó por un equipo protagonista. Chivas dejó de ser un conjunto reactivo para convertirse en uno que intenta asumir el control de los partidos, presiona alto y mantiene una propuesta ofensiva en cualquier cancha.
La frase que pronunció en su presentación terminó marcando el rumbo del proyecto: “Con exigencia y corazón, haremos un equipo ganador”. Y aunque el título todavía no llega, el equipo mostró una evolución clara durante su primer año.
El Guadalajara cerró la temporada con una efectividad del 57 por ciento tras disputar 43 partidos oficiales entre Liga MX y Leagues Cup. El saldo fue de 22 victorias, 8 empates y 13 derrotas, números que colocaron nuevamente al club entre los protagonistas del futbol mexicano.
Además, Chivas terminó el año futbolístico Apertura 2025-Clausura 2026 con 65 puntos, siendo el tercer mejor equipo de la Liga MX, solo por detrás de Toluca y Cruz Azul.
¿Por qué el equipo volvió a competir?
La sensación más importante que dejó el proyecto de Milito fue que Chivas recuperó personalidad dentro de la cancha. El equipo volvió a competir con intensidad y carácter, mostrando una identidad reconocible partido tras partido.
Uno de los momentos más representativos de la temporada fue la remontada frente a Tigres, encuentro que terminó reflejando el espíritu competitivo que el técnico argentino logró construir en apenas unos meses.
El crecimiento también apareció en el rendimiento colectivo. Durante el Clausura 2026, el Guadalajara alcanzó su mejor registro histórico en torneos cortos con 36 puntos, superando la marca anterior de 34 unidades.
En casa, el equipo también se convirtió en una fortaleza. Chivas acumuló 14 partidos consecutivos sin perder en el Estadio Akron, con saldo de 11 victorias y 3 empates, consolidando nuevamente su estadio como una de las plazas más difíciles del campeonato.
¿Quiénes crecieron durante el proceso?
Otro de los grandes aciertos de Milito fue potenciar futbolistas jóvenes y fortalecer la identidad rojiblanca desde el vestidor. El entrenador argentino apostó por jugadores formados en cantera y logró acelerar su crecimiento competitivo.
El caso más destacado fue el de Armando González, quien firmó una temporada extraordinaria. El delantero conquistó el título de goleo del Apertura 2025 y terminó el año futbolístico con 24 anotaciones en fase regular entre ambos torneos.
El impacto del proyecto también alcanzó a la Selección Mexicana. Ocho futbolistas de Chivas aparecieron en la prelista rumbo al Mundial de 2026, mientras jóvenes como Hugo Camberos, Santiago Sandoval y Samir Inda comenzaron a abrirse camino dentro del club.
¿Qué deja el primer año de Milito?
Aunque el campeonato sigue siendo la gran cuenta pendiente, el primer año de Gabriel Milito dejó bases sólidas para el futuro del Guadalajara.
Chivas no solo volvió a competir en la parte alta de la tabla, también recuperó una identidad futbolística que durante varios torneos parecía diluida. El equipo juega con intensidad, tiene una idea clara y volvió a transmitir sensación de protagonismo.
Además, el club aseguró su clasificación a la Copa de Campeones de Concacaf 2027, reflejo de un proceso que logró estabilidad deportiva en poco tiempo.
La exigencia en Guadalajara siempre apunta al título, pero el primer año de Milito dejó una señal importante: Chivas volvió a sentirse como un equipo grande dentro de la cancha.