A simple vista, el Estadio Azteca aún parece el mismo de siempre. Sin embargo, por dentro vive una transformación que avanza contra reloj rumbo al Mundial de 2026.
A pocos meses de su reapertura, el histórico inmueble de Santa Úrsula entra en la etapa decisiva de una remodelación que cambiará su funcionamiento, su imagen y hasta su nombre.
¿Qué está cambiando en el Estadio Azteca?
Uno de los ajustes más notorios ocurre en las gradas. La redistribución de asientos modificó por completo la postal clásica del estadio, incluida la desaparición del escudo del América que durante años formó parte del paisaje. Las nuevas butacas responden a criterios de capacidad, visibilidad y seguridad.
Además, los asientos llevarán el nombre del nuevo patrocinador, lo que marca una identidad distinta para el recinto, que pasará a llamarse Estadio Banorte.
¿En qué punto van las obras del estadio?
Los trabajos avanzan tanto en el terreno de juego como en las tribunas. En la cancha ya comenzó la instalación del césped híbrido, una superficie diseñada para resistir múltiples eventos sin perder calidad.
En las gradas, las zonas altas están prácticamente concluidas y en las cabeceras inferiores ya se observan filas completas de nuevos asientos. También se trabaja en la modernización de accesos, pasillos y áreas de servicio, con el objetivo de cumplir con los estándares internacionales.
¿Cuándo volverá a abrir sus puertas y qué sigue?
La reapertura está programada para el 28 de marzo de 2026, con un partido entre México y Portugal. Además de las gradas y el césped, el proyecto contempla nuevas pantallas y un sistema de iluminación renovado.
Con estos cambios, el Coloso de Santa Úrsula se prepara para un momento histórico, convertirse en el primer estadio en albergar tres Copas del Mundo, ahora desde una versión actualizada que busca estar a la altura del evento más grande del futbol.