Tras la polémica resolución de la FIFA de levantar la sanción al estadounidense Folarin Balogun para el choque en Seattle, la Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) acusó formalmente al organismo rector de quebrar los principios del fair-play para favorecer al país anfitrión, abriendo la puerta a una intervención del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
El conflicto escaló tras las evasivas de la comisión disciplinaria internacional. La escuadra de los Diablos Rojos denunció que, al solicitar explicaciones legítimas y una copia motivada del fallo, la FIFA configuró con dolo su carta como una apelación exprés para desecharla de inmediato por motivos de tiempo y declararla "inadmisible".
La ruta jurídica: ¿Cómo puede intervenir el TAS a favor de Bélgica?
De acuerdo con el Artículo 8 del reglamento de la competición, el TAS (con sede en Lausana, Suiza) es la última instancia judicial deportiva a la que los miembros pueden acudir. No obstante, para que el tribunal admita el caso, la normativa exige agotar primero la vía del conducto regular interno de la FIFA:
- Primera Instancia: Presentación de un recurso formal de reclamación ante el Comité Disciplinario.
- Segunda Instancia: Traslado directo del expediente a la Comisión de Apelación, liderada por su presidente o vicepresidente, para el registro de pruebas y deliberaciones.
- Arbitraje Final: Una vez agotadas estas fases, el procedimiento se transfiere al TAS bajo el Código de Arbitraje en Materia Deportiva.
Los plazos legales dictan que las apelaciones deben completarse, a más tardar, a la medianoche (Hora Estándar del Este) del último día fijado tras la notificación.
Con el partido programado para disputarse de forma inminente, la vía jurídica ordinaria juega en contra de los europeos para frenar la alineación del atacante en el corto plazo; sin embargo, el impacto a mediano plazo podría alterar el torneo de forma drástica.
Los argumentos de la RBFA y la opción de jugar "bajo protesta"
La queja de Bélgica radica en una contradicción reglamentaria flagrante. La FIFA justificó el perdón a Balogun en el Artículo 27 de su Código Disciplinario, alegando la facultad de suspender parcialmente una medida punitiva por un año de prueba.
Sin embargo, la federación belga sostiene que esto viola el Artículo 66.4, el cual estipula de forma nítida que una expulsión por tarjeta roja conlleva una suspensión automática e inapelable para el juego posterior.
La gota que derramó el vaso ocurrió durante la reunión de coordinación del partido, donde la FIFA eliminó deliberadamente de su presentación el apartado de suspensiones, un protocolo que sí existió en los cuatro compromisos previos de Bélgica. Al ser cuestionados verbalmente y por escrito, las autoridades guardaron absoluto silencio.
Ante este hermetismo, la RBFA emitió una advertencia tajante: el combinado europeo jugará el partido "bajo protesta", lo que les otorga la facultad de impugnar formalmente la elegibilidad de Balogun.
Si el delantero de la escuadra norteamericana llega a pisar el césped de Seattle, se desencadenará un litigio histórico ante el TAS que buscará la reversión o castigo del resultado deportivo en los escritorios de Suiza.
Sigue a POSTA Deportes y no te pierdas el desenlace legal del "Caso Balogun", el minuto a minuto del partido entre Estados Unidos y Bélgica, y toda la cobertura del Mundial 2026.