En la víspera de la inauguración de la Copa del Mundo 2026, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ofreció una multitudinaria conferencia de prensa en el Estadio Ciudad de México ante más de 300 periodistas internacionales.
El mandatario del máximo organismo del fútbol abordó sin filtros los temas más espinosos del torneo: el bloqueo de visados por parte de Estados Unidos, la participación de Irán, el costo de las entradas y su estrecha relación con el presidente norteamericano Donald Trump.
El dirigente suizo se mostró firme ante los cuestionamientos de la prensa internacional, enviando un mensaje de calma pero dejando en claro cuáles son los alcances reales de la institución que preside.
Postura ante el veto migratorio de Estados Unidos. y disculpa a Omar Artan
Uno de los puntos más críticos de la comparecencia fue el caso del silbante somalí Omar Artan, a quien el gobierno estadounidense le denegó el acceso al país debido a restricciones federales de seguridad. Infantino ofreció disculpas públicas por la situación, pero matizó el rol de la FIFA ante las leyes soberanas de cada nación.
“No somos los reyes del mundo y somos una organización deportiva. En el caso del árbitro, era el momento de no chillar y sí de observar lo que ha pasado. No podemos llegar a todo... No es fácil cuando tenemos 300 mil personas acreditadas.
"Sabemos que este es un mundo agresivo y prima la seguridad; es necesario respetar las decisiones que se toman. No habitamos en la Luna, sino en el planeta Tierra, y tenemos reglas y leyes que respetar”, sentenció.
A pesar de las notables complicaciones burocráticas previas a la justa, Infantino descartó de forma categórica cualquier arrepentimiento por haber elegido a Estados Unidos como coanfitrión de este certamen.
El directivo argumentó que, a lo largo de sus 30 años de experiencia organizando eventos tanto en la UEFA como en la FIFA, siempre surgen inconvenientes y el deber de su administración es, simplemente, lidiar con ellos.
Alianza con Donald Trump y la logística con Irán
Al ser cuestionado sobre el vínculo que mantiene con el mandatario de la Unión Americana, Donald Trump, el jerarca del balompié calificó la relación como "excelente" y reconoció que el torneo no habría sido posible sin la intervención del jefe de Estado de la potencia norteamericana.
“Tengo una excelente relación con Trump, es algo que me complace. Lo conocí durante su primer mandato, he trabajado estrechamente; sin su compromiso e involucramiento, habría sido imposible organizar una Copa del Mundo en EE. UU. De inmediato comprendió el impacto del Mundial y le dio las instrucciones correspondientes a su administración”, detalló.
Esta sinergia política fue clave para resolver la participación de la Selección de Irán, escuadra afectada por un conflicto armado activo. Infantino reveló que prometió personalmente al plantel iraní en Turquía que disputarían la Copa del Mundo "así tuviera que traerlos en un autobús desde Teherán".
Para consolidar la promesa, la FIFA se apoyó en el gobierno de México, país que abrió su territorio para albergar el campamento de entrenamiento de los asiáticos en Tijuana, Baja California, permitiéndoles viajar exclusivamente para encarar sus compromisos oficiales en suelo estadounidense.
Los precios de los boletos y cambios en el protocolo
Respecto a las constantes quejas de los aficionados por los altos costos para asistir a los partidos, Infantino defendió la gestión de la FIFA explicando que se pusieron a la venta más de 130 mil boletos a un precio base de 60 dólares.
El dirigente atribuyó las tarifas excesivas a la legislación local que rige los espectáculos en Norteamérica: “El precio se eleva en el mercado secundario; es un mercado muy competitivo y nosotros nos ajustamos a él. Lo que hacemos es adaptarnos a las costumbres de cada país”.
Asimismo, aplaudió al alcalde de Nueva York por lanzar una iniciativa de mil entradas a 50 dólares hace un par de meses.
Finalmente, Infantino adelantó que, tras una sugerencia del histórico exfutbolista italiano Alessandro Del Piero, el protocolo previo a los silbatazos iniciales cambiará en este Mundial.
Ahora se desplegarán banderas enormes en la cancha y todo el equipo —incluidos los suplentes— se colocará alrededor de ellas para garantizar que todo el plantel se sienta parte de la fiesta del evento más grande en la historia de la humanidad.