La cuenta regresiva para el debut de Escocia en el Mundial 2026 ha transformado por completo el ambiente en Boston.
Lo que normalmente es una ciudad identificada con los Red Sox y el deporte estadounidense, durante estos días parece haberse convertido en una extensión de las Highlands escocesas gracias a la llegada masiva de aficionados que han tomado calles, bares y vecindarios enteros.
Con miles de seguidores vestidos con faldas escocesas, gaitas sonando desde temprano y banderas ondeando en ventanas y balcones, la fiebre mundialista ya se siente con fuerza antes del duelo frente a Haití.
¿Cuántos escoceses llegaron a Boston para el Mundial?
La invasión escocesa ha sido una de las grandes historias de los primeros días del torneo. Se estima que cerca de 30 mil aficionados de Escocia viajaron a Boston para acompañar a su selección, mientras que decenas de miles más tienen previsto viajar por Estados Unidos durante la competencia.
Las camisetas azul marino de la selección escocesa han desplazado prácticamente a cualquier otro color en las calles.
En muchos sectores de la ciudad abundan las banderas de Escocia, los tradicionales kilts y los cánticos futboleros que han convertido a Boston en un auténtico punto de encuentro para el famoso “Tartan Army”, nombre con el que se conoce a la afición de la selección.
Incluso la gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, bromeó sobre el impacto que ha tenido la llegada de los seguidores escoceses, asegurando que algunos trabajadores del sistema judicial le comentaron que apenas podían escuchar dentro de los juzgados debido al ruido generado en las calles.
Aficionados escoceses tocando la gaita a las 6 de la mañana
Lejos de generar molestias, gran parte de los habitantes de Boston ha recibido con entusiasmo a los visitantes.
Uno de los casos más llamativos fue el de Mike Morrison, un residente local que se volvió viral después de compartir videos de un grupo de aficionados escoceses tocando la gaita desde las 6:30 de la mañana frente a una casa decorada con banderas nacionales.
Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtiéndose en una amistad improvisada. Morrison decidió acercarse a los aficionados para regalarles cerveza e incluso compartir un desayuno con ellos días después.
El estadounidense contó que una mañana despertó y descubrió que la vivienda frente a su casa había sido completamente transformada con decoración escocesa. Aunque el espectáculo comenzó bastante temprano, aseguró que recibió a los visitantes con buena actitud y destacó el ambiente festivo que han llevado a la ciudad.
Grupo de aficionados escoceses en un tobogán
Uno de los videos más compartidos en redes sociales muestra a varios aficionados lanzándose por un tobogán mientras uno de ellos interpreta música con una gaita. La escena resumió perfectamente el espíritu festivo con el que el Tartan Army ha tomado Boston durante la Copa del Mundo.
Las imágenes rápidamente se convirtieron en uno de los momentos más comentados de la previa mundialista y reforzaron la reputación de los escoceses como una de las aficiones más coloridas del torneo.
¿Cómo terminó un argentino cantando con hinchas escoceses?
Otra postal curiosa se produjo en un bar de Boston, donde un aficionado argentino que portaba una camiseta relacionada con Lionel Messi terminó rodeado por seguidores escoceses.
Lo inesperado fue que la reunión acabó con todos cantando canciones dedicadas a Diego Maradona. Para muchos escoceses, el legendario futbolista argentino ocupa un lugar especial debido a los históricos goles que marcó contra Inglaterra en el Mundial de 1986.
La escena se volvió rápidamente popular entre los aficionados presentes y mostró cómo el fútbol puede unir a seguidores de países muy distintos a través de historias y recuerdos compartidos.
¿Qué espera Escocia en su regreso a una Copa del Mundo?
La selección escocesa vuelve a disputar una Copa del Mundo después de 28 años de ausencia y buscará conseguir algo que nunca ha logrado: superar la fase de grupos.
Su estreno será frente a Haití en Foxborough, mientras que posteriormente también deberá medirse a Marruecos y Brasil. El desafío luce complicado, pero el respaldo de miles de aficionados que ya han convertido a Boston en una “Mini Escocia” promete darle a la selección un ambiente prácticamente de local en suelo estadounidense.