La clasificación de Argentina a las semifinales del Mundial 2026 dejó una de las acciones arbitrales más discutidas del torneo. La expulsión de Breel Embolo tras una revisión del VAR cambió el desarrollo del partido y desató un debate sobre si el protocolo fue aplicado correctamente por el árbitro João Pinheiro.
La decisión generó opiniones divididas entre especialistas, aficionados y analistas arbitrales, especialmente porque el reglamento establece límites muy específicos para las revisiones relacionadas con tarjetas amarillas.
¿Qué ocurrió en la jugada entre Embolo y Paredes?
La acción nació cuando Breel Embolo disputó un balón con Leandro Paredes cerca de la banda. En primera instancia, el árbitro interpretó que el mediocampista argentino había cometido una infracción y decidió mostrarle la tarjeta amarilla.
Sin embargo, desde la cabina del VAR solicitaron una revisión de la jugada. Tras observar las imágenes en el monitor, João Pinheiro modificó completamente su decisión: anuló la amonestación a Paredes, consideró que Embolo había simulado la falta y mostró la segunda tarjeta amarilla al delantero suizo, quien terminó expulsado entre lágrimas.
La decisión resultó determinante para el desenlace del encuentro y colocó nuevamente al sistema VAR en el centro de la conversación durante el Mundial.
¿Qué dice realmente el reglamento del VAR?
El debate surgió porque el protocolo vigente de la IFAB para la temporada 2026/27 establece que las tarjetas amarillas únicamente pueden revisarse cuando existe una clara confusión de identidad.
Es decir, el VAR puede intervenir si el árbitro sanciona disciplinariamente al jugador equivocado, pero no para modificar una tarjeta amarilla únicamente porque considere que la acción fue interpretada de forma incorrecta.
En este caso, el árbitro inicialmente amonestó a Paredes por una supuesta infracción. Tras la revisión, concluyó que quien había cometido la conducta sancionable era Embolo al simular el contacto, lo que abrió la discusión sobre si realmente existía una confusión de identidad o si se terminó revisando una acción disciplinaria que el protocolo no contempla.
¿Por qué la decisión sigue generando polémica?
Quienes respaldan la actuación arbitral sostienen que el error inicial consistía en identificar al jugador equivocado como responsable de la acción, por lo que el VAR actuó para corregir esa identificación antes de aplicar la sanción correspondiente.
En cambio, quienes cuestionan la decisión consideran que nunca existió una auténtica confusión de identidad, ya que el árbitro sabía perfectamente quién era Paredes y quién era Embolo. Desde esa perspectiva, la revisión terminó modificando una tarjeta amarilla por una valoración distinta de la jugada, algo que el protocolo no permite.
La discusión aumentó porque la expulsión dejó a Suiza con diez futbolistas durante un tramo decisivo del encuentro, condicionando sus opciones de pelear el pase a las semifinales.