A solo 30 días de que ruede el balón, la FIFA ha blindado el Estadio Azteca con normativas de hierro.
A través de un comunicado oficial, los propietarios de palcos han sido notificados de una prohibición absoluta: cualquier intento de reventa, comercialización o transferencia no autorizada de sus accesos resultará en la cancelación inmediata de los boletos por parte del organismo internacional.
Restricciones de uso y sanciones
El documento detalla que, para el Mundial 2026, los lineamientos de la FIFA prevalecen sobre cualquier contrato previo del inmueble.
“FIFA podrá cancelar cualquier boleto respecto del cual detecte una utilización o comercialización realizada en contravención de dichos lineamientos, incluyendo supuestos de reventa o intermediación no autorizada”, dicta el comunicado enviado a los titulares.
El fin de la "comida casera": Consumo obligatorio
Otra medida que ha causado impacto es la prohibición de ingresar alimentos y bebidas ajenos a los servicios oficiales. Los palcohabientes que deseen consumir durante los partidos deberán adquirir paquetes de hospitalidad vendidos por el propio estadio.
- Costo mínimo: $123,499 pesos.
- Costo máximo: $261,652 pesos.
Cabe destacar que el Estadio Azteca tuvo que desembolsar 62.4 millones de dólares (más de mil millones de pesos), de acuerdo con cifras publicadas por la Bolsa Mexicana de Valores, para garantizar que los dueños de palcos mantuvieran el derecho de ocupar sus lugares bajo las estrictas condiciones impuestas por la FIFA.
Un Coloso histórico: Tres veces mundialista
A pesar de las polémicas administrativas, el Coloso de Santa Úrsula se prepara para una hazaña inédita: ser el único estadio en la historia en albergar tres inauguraciones de Copas del Mundo.
- México 1970: Empate 0-0 entre México y la Unión Soviética (107,160 espectadores).
- México 1986: Empate 1-1 entre Italia y Bulgaria (96,000 espectadores).
- México 2026: El próximo 11 de junio, México enfrentará a Sudáfrica, buscando romper la inercia de empates en los arranques celebrados en este recinto.
Diseñado por Pedro Ramírez Vázquez, este inmueble se consolida como la gran catedral del fútbol mundial, al nivel de Maracaná o Wembley, recibiendo nuevamente a las máximas figuras del deporte.