¿Y si, sí?
Con un gol de Julián Quiñones en el minuto 22 y otro de Raúl Jiménez en el 31, México exorcizó más demonios en el Mundial 2026, tras derrotar 2-0 a Ecuador, con lo que el equipo de Javier Aguirre se instala en octavos de final.
México gana por primera vez en cuatro décadas un juego de eliminación directa en una Copa del Mundo. La única ocasión que ha ocurrido esto fue en 1986, cuando los dirigidos por Bora se impusieron a Bulgaria por 2-0.
México dominó y Ecuador especuló
La primera clara del juego llegó al minuto seis con Gil Mora llegando por banda hasta la cocina, mandando un centro a la aparición de Raúl Jiménez, quien remató de manera incómoda.
México empezó con el dominio de las acciones presionando a Ecuador en su propio sector, incomodando a la Tricolor que no mostró una idea clara, como si el buen juego ante Alemania se hubiera tratado de un espejismo.
Se desata la locura tricolor
La recompensa para el Tricolor llegó al minuto 22, cuando Julián Quiñones robó el esférico en propio sector y enfiló al área rival para fusilar a Hernán Galíndez para desatar la euforia de más de 80,824 aficionados con boleto pagado.
El gol de Quiñónez no sólo empezó a darle la forma al triunfo mexicno, literal hizo que la teirra retumbara, con un microsismo en la zona de Santa Úrsula
Después del tanto tricolor, el equipo de casa se mostró seguro, e incluso tuvo una llegada plena de gol, la cual interrumpió el silbante por la pausa de hidratación.
El Estadio Ciudad de México se volvió a rendir ante el Tricolor en el minuto 31 de tiempo corrido con Raúl Jiménez, quien recibió el esférico en los linderos del área y batió a Galíndez.
El gol de RJ9 no sólo desató una nueva fiesta interminable en las calles a lo largo y ancho de México, también evidenció las carencias ecuatorianas que exhibieron en todo el mundial.
La segunda parte mejoró Ecuador, incluso inquietando en un par de ocasiones a la portería de Raúl Rangel, pero México supo jugar con la desesperación de su rival, al grado de estar cerca del tercer gol que pudo poner el último clavo al ataúd de los sueños ecuatorianos.
Teminaron los 98 minutos de tiempo corrido y México por fin exorcizó más demonios, se festeja una victoria que tardó 40 años en llegar, pero se logró y ahora hay que pensar en el siguiente rival, sin importar que sea Inglaterra o la República Democrática del Congo