En las últimas semanas, el precio de los boletos para el Mundial 2026 comenzó a registrar aumentos que no pasaron desapercibidos. El torneo, que por primera vez se jugará en tres países y con un formato ampliado, vive un contexto de alta expectativa que ya se refleja en el mercado de entradas.
¿Por qué los boletos ya no cuestan lo que se anunció al inicio?
Cuando la FIFA dio a conocer las primeras referencias de precios, se habló de montos base para la fase de grupos y cifras más altas únicamente para partidos clave, como la final. Sin embargo, esos valores no eran fijos.
La venta de boletos se maneja bajo un esquema de tarifa dinámica, un sistema que ajusta los precios conforme crece la demanda.
Esto provoca que una misma entrada pueda cambiar de costo en poco tiempo, incluso dentro de los canales oficiales, dependiendo del interés que despierte cada partido.
¿Cómo influye la demanda global en el aumento de precios?
El tamaño del Mundial 2026 ayuda a entender el fenómeno. Con 48 selecciones y sedes repartidas entre México, Estados Unidos y Canadá, el torneo despierta interés a nivel mundial.
Aficionados de distintos países compiten por un número limitado de boletos, lo que hace que las opciones más económicas se agoten rápidamente.
A este escenario se suma la reventa, que aprovecha la escasez para elevar aún más los precios en plataformas no oficiales, ampliando la diferencia entre el costo inicial y el final.
¿Es más caro seguir a una selección que en otros Mundiales?
Distintos análisis coinciden en que acompañar a una selección desde su debut hasta una posible final representa un gasto mayor al de ediciones recientes, como Qatar 2022.
El aumento no se explica solo por el precio individual de cada boleto, sino por el efecto acumulado de la tarifa dinámica a lo largo del torneo.
De esta manera, el Mundial 2026 se perfila como uno de los más costosos para quienes buscan vivir la experiencia desde las tribunas.