El ríspido e intenso cruce de Octavos de Final entre la Selección Argentina y el combinado de Egipto no solo dejó tela para cortar en el plano estrictamente futbolístico, sino que encendió de manera inmediata las plataformas digitales.
En los minutos finales de la victoria albiceleste por 3-2, el director técnico de los Faraones, Hossam Hassan, desató un revuelo internacional al cruzar los brazos en el aire formando una letra "X" de manera persistente frente al cuerpo arbitral.
El ademán, realizado en el Estadio Atlanta mientras la frustración egipcia escalaba por las determinaciones del VAR, corrió como la pólvora en redes sociales y abrió un debate global sobre su verdadero significado y las implicaciones reglamentarias que el silbante francés François Letexier decidió ignorar.
1. El protocolo oficial de la FIFA contra el racismo
La interpretación con mayor sustento institucional se alinea a las normativas de la FIFA. En agosto de 2024, el organismo rector incorporó un código gestual universal para denunciar abusos racistas en los estadios, el cual debutó formalmente en el Mundial Femenino Sub-20 de Colombia 2024.
De acuerdo con la regla, cuando un participante cruza los brazos en forma de "X", se debe activar de inmediato un protocolo de tres pasos a discreción del silbante:
- Detener el encuentro de forma inmediata.
- Suspender temporalmente el partido si el abuso persiste.
- Dar por finalizado el cotejo si la conducta intolerable no cesa.
Al realizar esta señal en el tiempo de compensación, Hassan buscaba activar de manera formal el blindaje antirracismo.
Aunque el estratega de 59 años no ofreció detalles específicos en la conferencia de prensa, diversos aficionados en redes señalaron que un sector de la grada argentina lo provocó ondeando banderas de Israel, un acto que detonó la molestia del DT, quien ha manifestado abiertamente su apoyo a Palestina durante el certamen.
En lugar de iniciar el procedimiento, Letexier optó por amonestar al entrenador con una tarjeta amarilla.
2. La hipótesis de las "esposas" y la acusación de amaño
Lejos del ámbito del protocolo discriminatorio, en redes sociales cobró fuerza una lectura estrictamente metafórica. Para miles de espectadores, el ademán de congelar las muñecas cruzadas intentaba emular la colocación de unas esposas policiales, una seña histórica en el balompié para denunciar un arbitraje tendencioso o un partido "robado".
Esta teoría se alimentó de las declaraciones del propio Hassan y de Mostafa Ziko, donde catalogaron el partido como "manipulado" debido a que el VAR intervino para anular el 2-0 parcial por una falta previa sobre Lisandro Martínez, pero "brilló por su ausencia" al no revisar una falta de Alexis Mac Allister previo al gol de Enzo Fernández.
Hasta el momento, ni la FIFA ni la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) han emitido un pronunciamiento oficial para esclarecer el polémico expediente del Estadio Atlanta.
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