El búnker de las Águilas de Cartago en la Sultana del Norte ha dejado atrás el lamento para dar paso a una revolución interna. Tras el fulminante cese de Sabri Lamouchi y la mediática llegada del estratega francés Hervé Renard, el plantel tunecino asume la urgencia de limpiar la pálida imagen mostrada en su debut.
El delantero Sebastian Tounekti fue el encargado de fijar la postura del grupo, enviando un mensaje contundente de cara al crucial duelo de este sábado: la versión errática del primer encuentro quedó enterrada.
“El rendimiento no estuvo ni cerca del nivel que queremos tener. Para nosotros se trata de unirnos como grupo y siento que lo estamos haciendo".
"Realmente espero con ansias el partido del sábado porque creo que seremos un equipo diferente”, afirmó Tounekti de manera autocrítica, reconociendo que el margen de error se ha reducido a cero.
¿Cómo influirá Hervé Renard en el siguiente partido de Túnez?
Cortar un proceso de dirección técnica a las primeras de cambio suele interpretarse como un síntoma de debilidad institucional. Sin embargo, para los seleccionados tunecinos, la sacudida en el banquillo no representa una excusa, sino una inyección de orden táctico y mental impulsada por el nuevo cuerpo técnico.
“No creo que sea un problema. Somos jugadores profesionales y estamos acostumbrados a que estas cosas pasen”, matizó el volante con sobriedad profesional.
¿Cómo se sienten los jugadores con el nuevo entrenador?
“El entrenador trajo nueva energía al grupo y, sobre todo, trajo claridad. Realmente espero trabajar bajo su dirección y ver qué podemos lograr en estos dos últimos partidos”.
Esa claridad a la que apunta Tounekti será la clave para ajustar los "pequeños detalles" que, a su juicio, arruinaron el debut. La misión no es sencilla; el rival del fin de semana planteará una aduana tan física y ruda como la primera, pero la expectativa interna apunta a una transformación colectiva impulsada por el orgullo.
¿Cuál es el mensaje de los jugadores a la afición de Túnez?
Tounekti no ocultó el honor que representa disputar la máxima justa futbolística, pero sabe que el romanticismo de la convocatoria debe traducirse en puntos dentro de la cancha, especialmente por la exigente afición que se ha dado cita en territorio mexicano.
“Queremos ganar para todos nuestros aficionados, especialmente para aquellos que viajaron tanto para vernos, para los que están en Túnez y en todo el mundo. Queremos ganar para mostrarnos de la mejor manera”, apuntó.
Respecto al oponente del sábado y las individualidades que presenta incluyendo viejos conocidos con pasado en el Celtic de Glasgow, el mediocampista fue tajante al señalar que el foco de atención está puesto en Daizen Maeda.
“Es un jugador a tener en cuenta, pero como equipo solo tenemos que enfocarnos en nosotros mismos. Es un partido importante y tenemos mucho que demostrar a la gente”, concluyó.
Túnez se juega la permanencia y el orgullo en Monterrey. Con la pizarra renovada y la urgencia a tope, las Águilas de Cartago prometen que la pesadilla del debut mutará en una propuesta competitiva digna de su historia en el balompié internacional.