La relación entre Jayden Daniels y LSU atraviesa un momento tenso luego de que el actual jugador de los Washington Commanders enviase una carta de cese y desistimiento a su alma mater.
La representación de Daniels pidió que los Tigers deje de utilizar su nombre, imagen y semejanza (NIL), al considerar que la universidad no respetó el legado que construyó durante sus dos temporadas en Baton Rouge.
¿Por qué Jayden Daniels está molesto con LSU?
El conflicto gira alrededor del número con el que Jayden Daniels escribió su historia en LSU. Desde su salida rumbo a la NFL, ningún jugador de los Tigers había utilizado el número 5, por lo que la familia del quarterback interpretó que el programa pretendía protegerlo como reconocimiento a su etapa universitaria.
Esa percepción cambió cuando el nuevo entrenador Lane Kiffin permitió que DJ Pickett portara el mismo dorsal que la hoy figura de los Washington Commanders, de cara al inicio de la temporada del futbol americano colegial.
Un portavoz de la familia aseguró que estaban “profundamente decepcionados” por la decisión y que tenían motivos para pensar que el número permanecería protegido por la universidad. Daniels incluso había comunicado previamente que no quería verlo asignado a otro jugador.
LSU había prometido el número 5 a DJ Pickett para "ficharlo"
La otra parte de la historia explica por qué LSU decidió no dar marcha atrás. Pickett aseguró que utiliza el número 5 desde que tenía cuatro años y que le fue prometido durante su reclutamiento.
Lane Kiffin confirmó esa versión y señaló que su intención fue respetar un compromiso que el programa había asumido antes de su llegada a una de las universidades más prestigiosas del futbol americano.
Incluso Brian Kelly, entrenador de los Tigers cuando Pickett fue reclutado, reconoció que esa promesa existía. Sin embargo, explicó que durante su gestión evitó cumplirla porque Daniels se oponía a que alguien más usara el dorsal.
El caso de Joe Burrow alimenta todavía más la polémica
Uno de los puntos que más ha llamado la atención es la comparación con Joe Burrow. El quarterback de los Bengals ganó el Heisman en 2019 y condujo a LSU al campeonato nacional con una temporada perfecta de 15-0.
Desde entonces, ningún jugador ha vuelto a portar su número 9, aunque formalmente su camiseta tampoco cumple todavía con todos los procedimientos institucionales para ser retirada. LSU describe a Burrow como uno de los jugadores más laureados de su historia.
Daniels considera que su campaña de 2023 también debería justificar una consideración especial para el número 5. El problema es que las reglas de la universidadcontemplan un periodo mínimo de cinco años después de terminar la elegibilidad antes de que un jugador pueda ser considerado formalmente para el retiro de su jersey.