La práctica conjunta entre los Dallas Cowboys y New Orleans Saints terminó convirtiéndose en un auténtico caos, luego de que varias trifulcas entre jugadores interrumpieran constantemente el entrenamiento.
El incidente más preocupante tuvo como protagonista al receptor abierto de New Orleans, Ronnie Bell, quien tuvo que ser trasladado en un vehículo de asistencia después de sufrir un ligero sobrecalentamiento provocado por las condiciones climáticas del sur de California.
“Simplemente tuvo que entrar un momento. Sufrió un ligero sobrecalentamiento”, explicó el entrenador de los Saints, Kellen Moore, tras la sesión.
Bell había participado en una segunda pelea entre la ofensiva de New Orleans y la defensiva de Dallas cuando caminó hacia la carpa médica. Minutos después, fue llevado en un vehículo fuera del campo, sin camiseta ni hombreras, aunque permanecía consciente y sentado.
¿Por qué se desató la pelea entre Cowboys y Saints?
Las altas temperaturas y la tensión propia de una práctica conjunta crearon el escenario perfecto para los enfrentamientos. Aunque el termómetro rondaba los 25 grados celcius, la humedad fue inusualmente elevada para la región y aumentó la sensación térmica.
Los primeros roces ocurrieron durante ejercicios de simulación de partido. Sin embargo, la situación rápidamente escaló en el otro campo de entrenamiento.
El linebacker de Dallas, Donovan Ezeiruaku, protagonizó un enfrentamiento con varios jugadores de New Orleans. Sus compañeros intentaron separar a los involucrados, pero la discusión terminó en una batalla campal.
En medio del caos, el centro de los Saints, Erik McCoy, incluso lanzó por los aires un casco de los Cowboys.
La tensión volvió a explotar minutos después, cuando Ezeiruaku y McCoy llegaron a los golpes. El defensor de Dallas terminó expulsado de la práctica por lanzar puñetazos.
¿Qué dijeron los entrenadores después de la batalla campal?
Brian Schottenheimer, entrenador de los Cowboys, reconoció que la práctica no salió como esperaba y aseguró que tuvo que pasar buena parte de la sesión intentando controlar los enfrentamientos.
“Tengo que revisar las grabaciones porque me pasé todo el tiempo haciendo de árbitro”, señaló.
El entrenador también dejó claro que Ezeiruaku deberá aprender de lo ocurrido, especialmente porque ya había sido expulsado anteriormente por pelearse durante la Semana 18 contra los New York Giants.
“Entiende que no puede perjudicar al equipo. Es parte de su proceso de crecimiento”, explicó Schottenheimer.
Moore tuvo una evaluación más positiva y consideró que, pese a los incidentes, los Saints pudieron completar buena parte del trabajo planeado.
“Logramos completar el trabajo que necesitábamos”, aseguró.
¿Hubo jugadores lesionados?
La jornada también dejó otras preocupaciones para New Orleans. **Alvin Kamara abandonó el entrenamiento antes de tiempo debido a una lesión en la rodilla**, mientras que el cornerback Quincy Riley tuvo que retirarse por una molestia en la ingle.
Moore no pudo precisar inmediatamente la gravedad de ninguna de las dos lesiones.
La práctica también tuvo un curioso problema de logística: por un fallo de comunicación, ambas unidades salieron con camisetas blancas, por lo que el personal de los Saints tuvo que conseguir rápidamente uniformes negros para diferenciar a los equipos.
Incluso Pete Werner terminó utilizando el número 89 en una camiseta ajustada, en lugar de su habitual 20, situación que tomó con humor.
Pese al accidentado entrenamiento, los Saints todavía tendrán otra sesión conjunta esta semana, ahora frente a Los Angeles Rams, mientras que los Cowboys deberán analizar los errores cometidos en una práctica que, por momentos, estuvo más cerca de un show de la WWE que de una pretemporada en la NFL.