Las historias fuera del emparrillado también pueden sacudir a la NFL. En esta ocasión, el nombre de Puka Nacua quedó envuelto en una polémica que ha escalado rápidamente al ámbito legal y mediático, con versiones completamente opuestas que mantienen el caso abierto.
¿Qué señalan las acusaciones contra Puka Nacua?
De acuerdo con una solicitud de orden de restricción temporal presentada en Los Angeles, una mujer asegura haber sido víctima de un comportamiento inapropiado por parte del jugador durante una salida grupal el pasado 31 de diciembre de 2025.
En su testimonio, la denunciante afirma que la noche comenzó con tensión tras un comentario ofensivo que la incomodó. Sin embargo, sostiene que la situación escaló posteriormente durante un traslado en vehículo, donde el comportamiento del receptor habría cruzado límites físicos.
Según su versión, el jugador habría tenido contacto físico no consensuado con una acompañante y posteriormente la habría mordido en el hombro con tal fuerza que le provocó una lesión visible en la piel.
La denuncia incluye evidencia fotográfica del supuesto daño, así como el registro de una queja formal ante la policía un día después de los hechos.
¿Cuál es la versión del entorno del jugador?
La respuesta del entorno de Puka Nacua no tardó en llegar. Su abogado, Levi McCathern, rechazó categóricamente las acusaciones, calificándolas como un intento de obtener dinero mediante presión legal.
De acuerdo con la defensa, lo ocurrido esa noche fue una interacción propia de un ambiente festivo, donde hubo bromas físicas entre los asistentes, sin intención de causar daño. Además, aseguran que las marcas descritas no corresponden a una agresión, sino a una situación aislada sin consecuencias mayores.
Respecto al presunto comentario ofensivo, el abogado afirmó que no existe evidencia que respalde dicha afirmación y que testigos presentes niegan haber escuchado algo similar.
¿En qué punto se encuentra el caso actualmente?
El proceso legal ya tuvo un primer episodio en los tribunales de Los Angeles. Un juez negó, por ahora, la orden de restricción solicitada por la denunciante, lo que representa un primer revés en su intento de medidas inmediatas.
Sin embargo, el caso está lejos de cerrarse. Ambas partes participaron en instancias de mediación durante marzo de 2026, donde se intentó abordar el conflicto antes de escalarlo a un juicio más amplio. Según la denunciante, durante estas conversaciones se habrían planteado posibles acciones mediáticas, lo que añade un nuevo elemento de tensión al caso.
La siguiente audiencia quedó programada para el 14 de abril, fecha en la que se espera que se presenten más elementos que permitan esclarecer lo ocurrido.
Por ahora, la situación se mantiene en una fase de versiones encontradas. Mientras una parte sostiene que se trató de un episodio de violencia, la otra insiste en que todo responde a una exageración con fines económicos.