Los Pittsburgh Steelers derrotaron 16-10 a los New Orleans Saints en el primer partido de temporada regular de la NFL disputado en París, resultado que permitió al equipo de Mike Tomlin mejorar su récord a 5-2 durante la Semana 7.
Pittsburgh encontró el equilibrio entre Aaron Rodgers y su ataque terrestre, mientras la defensiva consiguió frenar prácticamente por completo a Alvin Kamara y obligó a New Orleans a depender del brazo de Tyler Shough durante gran parte del encuentro.
Aaron Rodgers y Jaylen Warren lideraron a Pittsburgh
Rodgers completó 19 de 30 pases para 212 yardas, un touchdown y ninguna intercepción, evitando errores que pudieran darle posesiones cortas a los Saints.
Su única anotación llegó durante el segundo cuarto, cuando encontró a Darnell Washington para un touchdown de cuatro yardas que colocó momentáneamente a Pittsburgh arriba 10-3.
El complemento llegó desde el ataque terrestre. Jaylen Warren terminó con 101 yardas en 18 acarreos, convirtiéndose en la principal herramienta de Pittsburgh para controlar el reloj durante la segunda mitad.
La defensiva de Steelers anuló el ataque terrestre de Saints
New Orleans tuvo enormes dificultades para correr el balón. Los Saints terminaron con apenas 18 yardas terrestres, incluyendo solamente cinco de Alvin Kamara y seis de Kendre Miller.
La responsabilidad ofensiva terminó cayendo sobre Tyler Shough, quien completó 30 de 38 pases para 278 yardas, un touchdown y una intercepción.
Shough conectó con Devaughn Vele para empatar el partido 10-10 cerca del final del segundo cuarto, pero Pittsburgh respondió inmediatamente con un gol de campo de Boswell antes del descanso y ya no volvió a perder la ventaja.
Los Steelers terminaron el encuentro con 343 yardas totales, contra 281 de New Orleans, y no entregaron el balón en toda la tarde.
No hubo incidentes durante el juego pese a la situación de seguridad en París
Más de 100 mil personas participaron en manifestaciones en París el sábado, mientras durante los días anteriores se habían registrado algunos enfrentamientos y disturbios en diferentes puntos de la capital francesa.
La liga implementó medidas de seguridad reforzadas en coordinación con autoridades francesas y estadounidenses. Sin embargo, la jornada del domingo alrededor del estadio transcurrió en un ambiente descrito como tranquilo y festivo.
Reuters reportó antes del kickoff una presencia policial aparentemente rutinaria y aficionados que aseguraban haber encontrado pocas complicaciones para trasladarse hasta Saint-Denis.