La NBA tiene un nuevo rey en la pintura y su nombre es Victor Wembanyama.
El pívot de los San Antonio Spurs ha sido galardonado con el premio al Defensa del Año (DPOY) de la temporada 2025-26, logrando una hazaña jamás vista: ser el primer jugador en la historia que recibe la distinción de manera unánime.
Desde que se instauró este reconocimiento en 1982, ninguna leyenda —ni Olajuwon, ni Mutombo, ni Howard— había logrado convencer al 100% de los votantes. "Wemby" lo hizo tras recibir los 500 puntos posibles de los 100 especialistas, superando con creces a Chet Holmgren (239) y Ausar Thompson (60).
Un regreso triunfal tras la adversidad
El camino de Wembanyama hacia este trofeo tuvo una pausa obligada el año pasado. Tras ganar el Rookie del Año en 2024, el francés era el gran favorito para dominar la defensa, pero una trombosis en el hombro truncó sus aspiraciones. Hoy, totalmente recuperado, ha demostrado por qué es un espécimen único en el deporte.
Sus números en la temporada regular 2025-26:
- Puntos: 25.0 por partido.
- Rebotes: 11.5 por partido.
- Tapones: 3.1 por partido (Líder absoluto de la liga).
El renacer de los San Antonio Spurs
El impacto de Victor no se limita a las estadísticas individuales. Gracias a su dominio, los Spurs han terminado con una racha de siete años de sequía y están de vuelta en los Playoffs de la NBA.
Con un récord de 62-20, San Antonio se ha consolidado como un contendiente serio al título, basando su éxito en una defensa asfixiante comandada por el "Alienígena".
¿Hacia el doblete histórico con el MVP?
La temporada de Wembanyama es tan dominante que no solo se quedó con el premio defensivo. El francés es finalista oficial al Jugador Más Valioso (MVP), compitiendo codo a codo con estrellas consagradas como Nikola Jokic y Shai Gilgeous-Alexander.
Con apenas dos años de experiencia, Wembanyama ha dejado de ser una promesa para convertirse en el referente de la liga. Su capacidad para cambiar tiros, proteger el aro y además producir en la ofensiva está redefiniendo el baloncesto moderno.
La postemporada será la prueba de fuego para una franquicia que, de la mano de su pívot histórico, sueña con levantar un nuevo trofeo Larry O'Brien.