Jake Paul aprendió de la forma más dura que el boxeo profesional no perdona errores ni decisiones mal calculadas. Su combate ante Anthony Joshua terminó siendo una lección pública, dolorosa y contundente.
Un derechazo limpio al mentón en el sexto asalto lo mandó a la lona y le dejó secuelas inmediatas, mismas que el propio Paul reconoció sobre el ring con una frase que dio la vuelta al mundo: “Tengo la mandíbula rota”.
Aquella noche en el Kaseya Center de Miami marcó un antes y un después para ‘El Niño Problema’.
¿Fue el nocaut la consecuencia de una mala elección de rival?
Desde antes del combate, el duelo generaba dudas. Anthony Joshua no llegaba en su mejor momento, pero su experiencia y físico representaban un riesgo evidente. La pelea fue lenta, carente de intensidad y con largos lapsos de estudio.
El propio AJ reconoció que su actuación no fue destacada y que apenas mostró agresividad hasta el quinto asalto. Sin embargo, bastó un error de Paul para que Joshua encontrara el espacio y conectara el golpe definitivo.
La diferencia física fue clave. Joshua pesaba casi 12 kilos más y era claramente más alto, lo que le permitió controlar la distancia y manejar el ritmo sin apuros. Jake Paul, simplemente, eligió a un rival que no necesitaba brillar para lastimarlo.
¿Qué dicen los números sobre una pelea para olvidar?
Las estadísticas reflejan con claridad lo ocurrido sobre el ring. Joshua terminó con un 32,9% de efectividad, conectando 48 golpes de 146 intentos. Jake Paul, por su parte, apenas alcanzó un 28,6%, con solo 16 impactos de 56 lanzados.
Números pobres para ambos, en una pelea que incluso provocó el enojo del árbitro, quien los reprendió con una frase lapidaria: “El público no ha pagado por ver esta basura”.
Lejos de ser un espectáculo, el combate se convirtió en una muestra de apatía y desconexión con la afición.
¿Qué dejó el combate para el futuro de Jake Paul?
Tras el nocaut, Paul mostró entereza al despedirse del público, pese a escupir sangre sobre el ring. En lugar de asistir a la conferencia de prensa, se trasladó al hospital por su cuenta y más tarde confirmó el diagnóstico. Incluso mantuvo su tono habitual en redes sociales al escribir:
“Doble fractura de mandíbula. Dame a Canelo en 10 días”, y más tarde en X: "Mandíbula rota, corazón y testículos intactos".
Más allá de la broma, el mensaje es claro: Jake Paul se equivocó de rival. El boxeo real no ofrece segundas oportunidades tan fáciles, y esta derrota dejó al descubierto que, frente a peleadores con tamaño, experiencia y paciencia, el espectáculo se acaba rápido.