El Autódromo Nacional de Monza es uno de los escenarios históricos de la Fórmula 1 y cada año recibe al Gran Premio de Italia. Su diseño obliga a los pilotos a aprovechar al máximo las rectas y, al mismo tiempo, a encontrar el punto exacto para frenar antes de llegar a las curvas.
Por algo el trazado italiano es conocido como “La Pista Mágica”. Su historia comenzó hace más de 100 años y, pese a las modificaciones que ha tenido, conserva buena parte de la esencia que lo convirtió en uno de los circuitos más importantes del automovilismo.
¿Qué hace diferente a Monza?
Aproximadamente el 80 por ciento de una vuelta se realiza con el acelerador a fondo, así que los pilotos pasan gran parte del recorrido buscando la máxima velocidad posible.
Uno de los puntos más importantes es la recta principal, que tiene alrededor de 1.1 kilómetros. Después de acelerar durante buena parte del tramo, los pilotos deben preparar una frenada fuerte para entrar en la siguiente zona del circuito.
Esto también obliga a los equipos a buscar una configuración aerodinámica diferente a la que utilizarían en pistas con muchas curvas. En Monza, tener un auto rápido en las rectas puede marcar una diferencia importante, pero también es necesario mantener estabilidad cuando llega el momento de frenar.
La velocidad que se puede alcanzar en este circuito quedó demostrada en 2004, cuando Juan Pablo Montoya registró 260.6 kilómetros por hora durante una sesión de entrenamientos.
¿Cuánto mide el trazado italiano?
El circuito tiene una longitud de 5.793 kilómetros y el Gran Premio de Italia se disputa a lo largo de 53 vueltas. Al terminar la carrera, los pilotos habrán recorrido 306.720 kilómetros.
Aunque las cifras ayudan a entender el tamaño de Monza, su dificultad está principalmente en el ritmo que exige. Una vuelta combina aceleraciones prolongadas con frenadas en las que los pilotos deben reducir considerablemente la velocidad en muy poco espacio.
Entre sus registros históricos aparece el de Rubens Barrichello, quien marcó una vuelta de 1:21.046 durante el Gran Premio de Italia de 2004.
¿Cuándo comenzó la historia de Monza?
Monza fue construido en 1922 y las obras se completaron en apenas 110 días. El circuito fue inaugurado el 3 de septiembre de ese año y poco después comenzó a recibir competencias importantes.
Su construcción ocurrió casi tres décadas antes del nacimiento del Campeonato Mundial de Fórmula 1. De hecho, fue el tercer circuito diseñado específicamente para las carreras.
Con el paso del tiempo, el trazado fue modificándose para adaptarse a las exigencias de las distintas épocas del automovilismo, pero algunos elementos de su diseño original todavía permanecen.
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