La Federación Internacional del Automóvil volvió a poner orden en la Fórmula 1 tras detectar una jugada técnica que varios equipos estaban aprovechando al límite del reglamento.
Este sistema está pensado para ir bajando poco a poco la potencia eléctrica de los 350 kW hasta cero y así poder reaccionar rápido si aparece alguna falla.
Por reglamento, la FIA obliga a que, si se usa, el MGU-K se apague durante 60 segundos, justo para evitar que los equipos lo aprovechen estratégicamente en plena carrera.
Pero en clasificación la historia cambia un poco. Si lo activas en la última vuelta antes de regresar al garaje, puedes rascar un extra de potencia del motor eléctrico. Y aunque suene mínimo, ese empujón puede ser suficiente para subir algún lugar en la parrilla.
¿Qué “truco” usaban Mercedes y Red Bull y por qué la FIA lo prohibió?
Algunos equipos como Mercedes-AMG Petronas Formula One Team y Red Bull Racing encontraron la forma de sacarle jugo a un vacío en el reglamento relacionado con la gestión de la energía eléctrica.
El “truco” consistía en manipular el uso del sistema híbrido para mantener la potencia al máximo por más tiempo del permitido, algo que en clasificación podría marcar la diferencia.
La Federación Internacional del Automóvil (FIA) decidió intervenir porque, aunque no era ilegal de forma explícita, sí rompía el espíritu de la norma y generaba una ventaja injusta frente a otros equipos.
¿Cómo funcionaba la ventaja que detectó la FIA en clasificación?
Todo estaba en el manejo del MGU-K, una pieza clave del sistema híbrido en la Fórmula 1.
Esto significa que la potencia eléctrica debe reducirse progresivamente al final de las rectas, pero algunos equipos lograban evitar esa caída. ¿Cómo lo hacían?
Apagaban de repente el sistema bajo ciertas condiciones, lo que les permitía conservar energía y luego usarla con más fuerza en momentos clave de la vuelta.
Además, también recurrían a un modo de seguridad de la batería (un modo que es pensado para emergencias) para liberar toda la potencia disponible durante la clasificación.
¿Por qué la FIA decidió intervenir en la clasificación de la Fórmula 1?
La clave está en lo mínimo que puede ser lo máximo en F1. Aunque la ganancia era de apenas unas centésimas por vuelta, eso puede significar arrancar primero o quedarse atrás en la parrilla. Y en clasificación, eso lo es todo.
Equipos como Ferrari empezaron a levantar la mano al notar que algo no cuadraba, y la FIA terminó revisando la situación hasta cerrar el hueco en el reglamento.
¿En qué consistía el vacío reglamentario que explotaban algunos equipos?
El reglamento permitía ciertas excepciones en el uso del sistema eléctrico por razones técnicas o de seguridad, pero no especificaba con claridad cómo debían aplicarse en todo momento.
Ahí fue donde entró la creatividad de algunos ingenieros: usaron esas excepciones de forma estratégica, no por necesidad real, sino para mejorar el rendimiento.
No era trampa directa, pero sí jugar al límite y en la Fórmula 1 eso casi siempre termina en cambios de reglas.
¿Cómo afectaba este “truco” al rendimiento en clasificación de la F1?
Esa práctica permitía ganar entre 50 y 100 kW adicionales en clasificación, que en números puede sonar poco, pero en pista es enorme porque ese extra de energía permitía mejorar ligeramente la velocidad en recta y optimizar el tiempo por vuelta, justo en el momento donde cada milésima cuenta.
Era una ventaja pequeña, pero lo suficientemente importante como para inclinar la balanza en la lucha por la pole position, una razón suficiente para que la FIA decidiera cortar el problema de raíz.