Lo que estaba siendo una exhibición antológica de Max Verstappen en las legendarias 24 Horas de Nürburgring terminó en una absoluta desolación.
Tras 20 horas y 37 minutos de un dominio aplastante en el "Infierno Verde", el Mercedes-AMG GT3 número 3 del equipo Verstappen Racing sufrió una demoledora falla mecánica a tan solo 3 horas y 23 de minutos del final, entregando la victoria en bandeja a su auto hermano de la marca alemana.
Una cátedra nocturna: El show de "Mad Max" en el Nordschleife
A pesar del amargo desenlace en la posición 38, el desempeño de Verstappen demostró que su talento no tiene fronteras. Compartiendo el volante con los experimentados Dani Juncadella, Jules Gounon y Lucas Auer, el tetracampeón de la Fórmula 1 fue el auténtico motor del equipo.
Lejos de rehuir al momento más crítico de la competencia, Max se subió al auto a la 1:37 de la madrugada en plena oscuridad y bajo condiciones extremas por sectores húmedos debido a la lluvia.
Aceleró en el trazado de 25.3 kilómetros, superó a Maro Engel para tomar el liderato y completó un espectacular doble stint nocturno de 2 horas y 23 minutos, entregando el coche con 27 segundos de ventaja.
Más tarde, ya con luz de día, Verstappen volvió a la cabina a falta de 6 horas para el final y amplió la distancia en la cima hasta los 40 segundos de luz tras otra exhibición de manejo al límite donde incluso esquivó de milagro un fuerte choque frente a él.
El momento del desastre técnico
Todo estaba listo para que Verstappen realizara el relevo final y cruzara la bandera de cuadros, pero la fortuna le dio la espalda a la escuadra cuando Dani Juncadella se encontraba al volante.
El piloto español reportó una alerta en el ABS acompañada por ruidos y fuertes vibraciones en la parte trasera derecha. Aunque intentó salvar el coche, tuvo que ingresar de emergencia a los pits.
"En el garaje descubrimos daños graves en el eje de transmisión trasero completo, lo que provocó otros daños colaterales", explicó Stefan Wendl, jefe de carreras de equipos clientes de Mercedes-AMG.
El equipo logró reparar el vehículo para que regresara a la pista y completara el evento por orgullo, pero la lucha por la gloria se había esfumado.
El podio final y la promesa de volver
La avería del auto número 3 abrió el camino para que el Mercedes-AMG número 80 de Winward Racing (conducido por Maro Engel, Maxime Martin, Fabian Schiller y Luca Stolz) se adjudicara la victoria con una ventaja de 1m18s sobre el Lamborghini.
El podio del histórico evento lo completó el Aston Martin número 34 de Walkenhorst.
Pese a la frustración de quedarse a las puertas del éxito en su primera carrera de larga duración, Verstappen se mostró fascinado con la experiencia en las 107 curvas del circuito y dejó abierta la puerta para una revancha.
"Me gusta la competición y turnarme con mis compañeros. Nürburgring es un circuito muy exigente y genera una combinación perfecta. Sin duda intentaré volver el año que viene, siempre depende de mi agenda", concluyó el neerlandés.