El Gran Premio de China dejó una escena poco habitual en Max Verstappen. Acostumbrado a pelear por victorias, el piloto de Red Bull vivió una carrera frustrante en Shanghái que terminó con abandono y un mensaje contundente hacia la Fórmula 1.
El neerlandés tuvo problemas desde el inicio. Una mala salida lo dejó rezagado en el pelotón y, cuando intentaba remontar posiciones, una avería lo obligó a retirarse antes de la bandera a cuadros.
Sin embargo, lo que más llamó la atención llegó después de la carrera, cuando el cuatro veces campeón del mundo lanzó una crítica directa al rumbo técnico del campeonato.
¿Qué dijo Verstappen sobre los autos de la Fórmula 1?
Tras el abandono, Verstappen fue contundente al analizar el tipo de carreras que se están viendo con los monoplazas actuales y con el enfoque técnico que dominará la nueva era del campeonato.
“Si a alguien le gusta esto es que no sabe nada de carreras. Es realmente malo, no es divertido en ningún momento. Es como jugar al Mario Kart. Esto no son carreras”, expresó el piloto neerlandés ante los medios.
El campeón del mundo insistió en que el espectáculo puede resultar entretenido para algunos aficionados, pero considera que no refleja la esencia de la competencia.
“Muchos aficionados lo ven y es divertido porque hay intercambios de posición. Pero los Mercedes están muy lejos y solo Ferrari, que tiene buenas salidas, puede ponerse delante. Como digo, esto no son carreras. Y diría lo mismo incluso si estuviera ganando”, agregó.
¿Por qué Verstappen considera que el problema es estructural?
El piloto de Red Bull no se limitó a una crítica superficial. En su análisis fue más allá y aseguró que el problema tiene origen en la base técnica del reglamento.
“Se puede tratar de matizar, pero el error viene desde el inicio”, afirmó Verstappen. Para el neerlandés, algunos equipos están aprovechando las ventajas actuales, pero a largo plazo el modelo podría afectar al propio deporte.
“Puede que algunos aficionados se diviertan, pero entonces no entienden de carreras. Espero que podamos salir de esto pronto, porque ahora quizá atrae a un sector de la audiencia, pero también puede volverse en contra del deporte”, señaló.
El piloto también reconoció que dentro de la parrilla existen intereses distintos. Algunos equipos, beneficiados por el rendimiento actual de sus autos, prefieren mantener el escenario sin cambios.
¿Qué ocurrió con el RB22 durante el fin de semana en China?
Más allá de la crítica al campeonato, Verstappen también explicó las dificultades que enfrentó Red Bull durante el fin de semana en Shanghái.
El problema comenzó en la salida, donde volvió a experimentar fallos al liberar el embrague. “Cuando suelto el embrague el motor no está. Fue un problema otra vez, como en el sprint”, explicó.
A lo largo de la carrera, el piloto tampoco encontró ritmo con el RB22. El desgaste de los neumáticos y el balance del monoplaza limitaron cualquier intento de remontada.
“No podía empujar. El ritmo era terrible y el balance del coche también. Ha sido un fin de semana muy malo para nosotros”, reconoció.
Incluso admitió que en ningún momento se vio en condiciones de competir con Mercedes o Ferrari, algo poco habitual para el equipo de Milton Keynes en los últimos años.
Para Verstappen, el principal problema no parece estar en la unidad de potencia. Su diagnóstico apunta directamente al diseño del monoplaza.
“El problema más grande es el coche”, concluyó.